Del comedor estático
a la cocina flexible

Del comedor estático a la cocina flexible

Conteste quien conteste, queda claro que la cocina continúa siendo un lugar de reunión y disfrute. Pero su concepción como habitación estática -esa en la que uno siempre se sentaba en el mismo sitio, a la misma hora y para hacer lo mismo- se desvanece. Ahora sus usos son múltiples y cambiantes. Son espacios sin fronteras, cada vez menos aislados y más conectados al resto de áreas de la casa.

De lo estático a lo flexible

La importancia de la flexibilidad en cocinas reside en su funcionalidad. ¿Por qué? Porque el lunes cocinas el menú de una semana entera mientras, a dos pasos, trabajas desde tu portátil. Pero el jueves recibes a unos amigos para tomar unas cervezas y planear las vacaciones sobre la encimera. Y el domingo te haces una pizza casera (o la pides a domicilio) al tiempo que vas y vienes del salón porque estás viendo tu serie favorita.

comedor moderno y colorido que refleja la nueva tendencia en cocinas

Hogar, focus

Para comprender la importancia de esta estancia podemos remitirnos un poco a su epistemología: hogar proviene de focus, fuego en latín.

En la antigüedad, quizá cuando se acuñó el término, al calor de las llamas se comía, se hablaba y se combatía el frío. 

La idea de hogar ha mutado a lo largo del tiempo, pero si una estancia sigue representando esa noción de refugio y diversión es la cocina. Estemos donde estemos, en ella encontramos conversaciones, alimento, protección y un misterioso magnetismo. 

Un diseño que responde a los cambios

“El diseño está adaptándose a la sociedad de la inmediatez. Con las nuevas tecnologías todo es muy rápido. La cocina tiene que responder a esos cambios: una pandemia, tener hijos, hacer viajes, cambiar de trabajo…”, entiende Pedro Rica, uno de los fundadores del estudio de arquitectura Mecanismo.

Cocinas tetris: proyectos adaptativos

La única regla a seguir, por tanto, es la flexibilidad. Si nuestras necesidades cambian de un día para otro, y si podemos solucionar la mayoría con rapidez y sin movernos, desde casa y usando el móvil, ¿por qué no iba a suceder lo mismo con las cocinas?

Ya vivimos el momento en que esta estancia se concibe como algo moldeable, un tetris con el que jugar en función del uso que queramos darle. 

Ejemplo de ello son las cocinas de bloques modulares, un sistema que ofrece infinitas combinaciones partiendo de piezas versátiles que encajan en cualquier tipo de espacio. “El mundo de la cocina tiene que ir por ahí: ser flexible y no estático. Las alternativas son infinitas. En el salón solo puedes ver la tele, sentarte y leer. Pero en la cocina hay mucho más”, dice Rica.

comedor moderno y colorido que refleja la nueva tendencia en cocinas

Espacios fluidos

Da igual que sean abiertas o cerradas, grandes o pequeñas, básicas o con un equipo suficiente para montar un estrella Michelín. Las cocinas tienen que ser espacios fluidos y adaptables, refugios donde estar a gusto y no solo cocinar y recoger. “Aunque esté reducida a la mínima expresión, al final siempre invitarás a casa a alguien a cenar o te apetecerá hacer un pastel con tu pareja. Esa sensación no cambia. Es algo ancestral, mágico”, considera Noelia de la Red, arquitecta del estudio Allaround Lab.

Cocinas modernas y prácticas

En el camino hacia la cocina deseada conviene explicar que no todo es sencillo. Aunque el objetivo es que la imaginación sea el límite, en la actualidad se interponen obstáculos: las edificaciones antiguas, que complican la instalación y el diseño; los presupuestos reducidos, la logística… De ahí también que el concepto de cocina para toda la vida haya cambiado. 

“El público busca sistemas que puedan durar una cantidad de tiempo razonable con una inversión asequible. Nadie tiene una cocina que dure quince años, pero porque tu vida y tus condiciones van a cambiar”, argumenta Rica.  Por ello existen soluciones…

cocina hecha de material laminado y tablero de contrachapado de abedul, uno de los materiales naturales más nobles para trabajar

La cocina es el corazón del hogar

El objetivo final es que la cocina siga siendo “el corazón de la casa”, como dice Noelia de la Red, pero un corazón ágil y con mucha capacidad de reacción, hecho a medida de cada consumidor.

Que cada uno, con su espacio, su presupuesto y sus condicionantes, pueda vivir sus propias escenas de película, como si de una Diane Keaton cociendo langostas en Annie Hall o un Al Pacino haciendo albóndigas con salsa en El Padrino se tratase.

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