La llegada de un bebé suele marcar un antes y un después en la forma de organizar una casa. En este proyecto, ese momento fue el punto de partida para una reflexión más amplia: ¿cómo diseñar una vivienda capaz de adaptarse a los cambios de la vida? Para esta familia, el objetivo no era añadir más habitaciones, sino reorganizar el espacio para que pudiera acompañar nuevas rutinas a medida que el niño vaya creciendo.

  • Abordaron la reforma con una idea clara: la flexibilidad no depende de tener más metros cuadrados, sino de cómo se conectan los espacios. En lugar de que cada estancia tuviera una función fija, buscaron crear una casa donde distintas actividades pudieran convivir con naturalidad. Cocinar, trabajar, jugar o reunirse con amigos ya no ocurre en habitaciones aisladas, sino en espacios conectados que se adaptan a las necesidades del día. 

    La cocina se abre hacia el salón para que cocinar no signifique aislarse del resto de la casa. Desde allí se mantiene el contacto visual con el área principal, algo que resulta especialmente útil cuando hay un bebé o niños pequeños en casa.

    Más que eliminar paredes por una cuestión estética, el trabajo se centró en cómo se usan realmente los espacios. Se revisaron los recorridos dentro de la vivienda para evitar que la circulación atravesara las zonas donde ocurren las actividades principales. De esta forma, el área central puede adaptarse a distintos momentos del día: por la mañana puede ser un espacio de desayuno o trabajo puntual, durante el día una zona de juegos, y por la noche volver a funcionar como comedor o lugar de encuentro.

Cuando los espacios se conectan entre sí, los materiales también pasan a formar parte de cómo se organiza la casa. En esta caso, cocina, salón y almacenamiento se ven al mismo tiempo, por lo que era importante evitar una mezcla excesiva de acabados. Se optó por una selección limitada de materiales, madera natural en cerezo, tonos neutros y superficies continuas, que ayudan a que todo se lea como un único ambiente. No se trata tanto de crear un efecto decorativo, sino de mantener una cierta calma visual cuando todo está a la vista.

La vivienda también se pensó con la mirada puesta en el futuro. El área que hoy funciona como zona de juegos cerca del salón podrá convertirse con el tiempo en un rincón de estudio o lectura. La mesa del comedor puede servir como espacio de trabajo cuando sea necesario, y la relación visual entre las estancias permite que cada miembro de la familia haga cosas distintas sin quedar completamente aislado.

El resultado es una casa que no depende de una única forma de uso. En lugar de diseñar espacios rígidos, la reforma se centró en crear una estructura capaz de adaptarse con el tiempo.

Proyecto:

Scala Studio

Fotografías:

Sergio Pradana

Todo empieza por una muestra

Pide tus muestras para descubrir en persona los colores y acabados de nuestras gamas.