Hay una pregunta que aparece siempre en los pisos pequeños: ¿A qué renuncio?

Casa Albero propone otra forma de empezar. No qué se quita, sino qué importa de verdad. Y a partir de ahí, construirlo todo.

Guillermo Trapiello es arquitecto y diseñador industrial. Cuando reformó su propio piso de 60 m² junto a la interiorista Ana Cubas, no hizo una lista de necesidades mínimas. Hizo una lista de lo que quería que fuera su vida dentro de esa casa.

  • CUBRO 1
  • CUBRO 2
  • CUBRO 1
  • Cómo diseñar un apartamento pequeño alrededor de lo que más importa

    Nada más cruzar la puerta, está el txoko, una cocina para diez personas. Eso ya lo dice todo sobre quién vive aquí.

    El txoko es un concepto vasco: un espacio para reunirse, cocinar, comer y beber sin prisa. En Casa Albero es una larga encimera y una mesa corrida que atraviesan el apartamento de lado a lado. Caben diez personas sentadas. En un piso de 60 m², eso es mucho espacio dedicado a una sola cosa.

    Pero esa es exactamente la decisión. Para Guillermo, el txoko es el espacio más importante de la casa. Todo lo demás se organizó alrededor de eso.

    Lo que decides priorizar es en lo que se convierte tu casa. En Casa Albero, esa prioridad es clara desde el primer paso.

Doble altura, luz y un suelo continuo: por qué Casa Albero se siente más grande de lo que es

La imagen encaja perfectamente. Este apartamento se puede recorrer entero sin abrir una sola puerta.El suelo continuo viaja desde el txoko, pasa por la biblioteca y llega al salón. La luz entra por la fachada exterior y por el patio interior, y se encuentra en el centro del apartamento. Cuando da directo sobre el suelo, el blanco de las paredes se tiñe de dorados y arenosos, de ahí el nombre: Casa Albero.

 La doble altura del salon es la solucion perfecta para hacer que el apartamento se sienta mas grande sin necesidad de añadir metros.. En la cocina se dejaron vistas las vigas de madera del antiguo falso techo. En el dormitorio se aprovechó el espacio bajo cubierta para crear una litera, dos estancias superpuestas conectadas por una escalera de mano, una más íntima abajo y un dormitorio de visitas arriba.

Los objetos, los prototipos y la cocina: la manera de elegir de Guillermo Trapiello

Todo lo que hay en Casa Albero  lo puso Guillermo porque lo hizo él, lo eligió, o todavía está pensando si quedarse con ello.

La biblioteca es lo que él mismo llama un cajón de sastre, libros, objetos y lámparas, cada uno de su padre y de su madre. Convive con sus propios prototipos: la mesa Gofre, que es a la vez mesa baja y expositor para colecciones; y la lámpara Gaya, una jaula de pájaros reconvertida en luz. Guillermo dice que estar rodeado de sus propias piezas le ayuda a seguir afinándolas. La casa es su laboratorio.

Guillermo eligió cada elemento igual que eligió todo lo demás en esta casa. LAMINATE Marble Green, un verde salvia suave, para el txoko. Tiradores redondos de madera. No es un color seguro. Es una elección hecha con convicción, la de alguien que sabe exactamente cómo quiere vivir.

Lo que un espacio pequeño necesita para sentirse generoso

La pregunta que hay detrás de Casa Albero no es técnica, es personal: ¿Como quiero que sea mi vida aquí dentro? A partir de ahí, cada decisión de espacio tiene una dirección clara.

La cocina que eliges dice tanto de ti como los libros que guardas o los objetos que coleccionas. Cuando la tratas con esa misma convicción, deja de ser un mueble y se convierte en parte de quién eres.



Proyecto:

Ana CubasGuillermo Trapiello

Fotografías:

Rafael Trapiello