En pleno centro de Madrid, este apartamento no se define por los metros cuadrados, sino por cómo se vive. La pareja que lo habita tenía una idea muy clara: querían un espacio donde cada decisión contará.

"Nuestra casa no es muy grande, pero queríamos que se sintiera nuestra en todos los sentidos."

  • La cocina fue el punto de partida. No por su tamaño, sino por su función. Al abrirla hacia el salón, lograron que cocinar y pasar tiempo juntos sucedieran en el mismo espacio, sin barreras. Incorporaron una isla central que organiza la zona de trabajo sin recargar visualmente, aportando superficie de apoyo, almacenaje extra y un lugar cómodo para compartir. Es una cocina diseñada para usarse y compartirse, no como un elemento aparte, sino como una parte natural de la vida diaria.

    Este gesto, sencillo pero clave, define la esencia de la casa: un lugar que combina lo funcional con lo cálido. Les gusta recibir, organizar cenas con amigos e improvisar planes. Pero también disfrutan las noches tranquilas y los días sin ruido. La distribución permite ambos modos sin que uno interfiera con el otro.

    "Nos encanta tener amigos, pero también disfrutar de nuestro espacio. Esta cocina funciona perfecto para las dos cosas."

Con el espacio optimizado para socializar, el siguiente reto era mantener todo en orden. La solución llegó con un sistema de armarios a medida que funciona en dos niveles: por fuera, se integra visualmente con el resto del interior, manteniendo una imagen limpia y sin interrupciones; por dentro, resuelve todo lo necesario para el día a día, desde ropa y accesorios hasta almacenaje menos frecuente, gracias a los altillos.

Cada módulo aprovecha al máximo cada centímetro, sin sentirse rígido. El conjunto se percibe abierto y ligero, en parte porque el diseño no fuerza el espacio, y en parte porque los frentes neutros y sobrios permiten que el almacenamiento se funda con el resto.

El resultado es una vivienda compacta pero fluida, donde todo funciona para la vida diaria: la cocina se conecta con la zona de estar, el almacenamiento es discreto pero completo, y cada rincón tiene un propósito. Líneas limpias, tonos naturales y decisiones pensadas hacen que el espacio se sienta práctico, acogedor y naturalmente vivido.

Un casa diseñada para disfrutarse: a solas o en compañía, entre cenas largas, sobremesas tranquilas o pelis de domingo.

Proyecto:

Areia Studio

Fotografías:

Sergio Pradana

Todo empieza por una muestra

Pide tus muestras para descubrir en persona los colores y acabados de nuestras gamas.