Casi nadie empieza una reforma hablando de color.

Primero vienen los metros, la distribución, el presupuesto, dónde va la cocina, si cabe una isla. El color suele aparecer después, casi como una capa final: ahora que todo está decidido, ¿De qué color lo hacemos?

Con GONarchitects no funciona exactamente así.

No porque el color sea lo primero que deciden, sino porque antes de llegar a él han hecho otra cosa: entender cómo vive realmente la persona que tienen delante. Y, muchas veces, desmontar unas cuantas ideas que traía de casa sobre cómo debería ser su casa.

Antes de diseñar, preguntar

La primera reunión empieza con preguntas. Muchas.

¿Cocinas todos los días? ¿Cosas elaboradas o algo rápido? ¿Tienes minipimer? ¿Trabajas desde casa? ¿Cuántas personas cenan juntas una semana normal? ¿Quién cocina? ¿Quién no se acerca nunca a los fogones?

"Intentamos no preguntar sobre lo que quieren. Sino sobre cómo ya viven."

Al principio puede parecer casi un cuestionario. Pero poco a poco la conversación se abre y empiezan a aparecer las cosas que realmente importan: lo que siempre está encima de la encimera, dónde acaba todo el mundo cuando vienen amigos, quién necesita silencio para trabajar o qué espacio de la casa apenas se utiliza.

Y aparecen también ideas que nadie se había parado a cuestionar.

"Mucha gente llega con bagajes familiares heredados. Por ejemplo: en toda casa tiene que haber un comedor. Y de repente dices: no tiene que haber un comedor."

Puede parecer una decisión pequeña. No lo es.

Porque en cuanto desaparece el "esto tiene que estar aquí porque siempre ha estado aquí", aparecen otras posibilidades. Y es precisamente ahí donde empieza el proyecto.

¿Y si pudieras pedir cualquier cosa?

En algún momento del proceso, GONarchitects hace otra pregunta: si pudieras pedir cualquier cosa para tu casa, ¿Qué pedirías?

Sin pensar todavía en metros, presupuesto o en si es razonable.

Una piscina en un piso del centro de Madrid. Una habitación dedicada únicamente a ver películas. Una isla que se mueve. Una puerta corredera capaz de hacer desaparecer una parte entera de la casa.

"Les decimos que la lista puede ser tan larga como quieran. Ya luego, si no encaja, no encaja."

Evidentemente, no todo termina construyéndose. Tampoco hace falta.

Lo interesante es lo que hay detrás de cada petición. Quizá no puedas tener esa piscina, pero quererla dice algo sobre el tipo de casa que imaginas. Sobre cómo quieres descansar, recibir gente o pasar el tiempo.

A veces, un deseo aparentemente imposible da más información que diez preguntas prácticas.

Entonces, ¿cuándo se decide el color?

Aquí está lo curioso: no hay una reunión para elegirlo.

No llega un día en el calendario en el que todos se sientan alrededor de una mesa con veinte muestras y haya que decidir entre azul, rojo o blanco.

"El color aparece. No lo forzamos."

Puede aparecer muy pronto o bastante tarde. A veces el cliente llega diciendo que quiere una encimera azul y eso no se mueve desde el primer día. Otras veces necesita ver cómo avanza la obra para entender qué pide el espacio.

Para hacerlo más fácil, GONarchitects trabaja con fotomontajes sobre fotografías de la propia obra. O lleva a sus clientes a visitar proyectos anteriores, casas que ya llevan tiempo habitadas.

Porque una muestra de diez centímetros te cuenta bastante poco sobre cómo se vive con un color.

"En fotos lo puedes ver. Pero viéndolo en persona ves cómo se siente tener ese color."

Y ahí cambia la conversación.

Ya no estás intentando imaginar un azul a partir de una carta de colores. Lo estás viendo con luz natural, al lado de una madera, ocupando varios metros y formando parte de una casa real.

De repente, da bastante menos miedo.

El problema de tener 200 referencias guardadas

Pinterest ayuda. Hasta que deja de ayudar.

Es habitual llegar a una reforma con carpetas llenas de referencias: una cocina de aquí, el suelo de allá, una lámpara de otra casa, ese verde que apareció en Instagram hace seis meses.

El problema es que cada imagen pertenece a un espacio distinto. Tiene otra luz, otra altura, otros materiales y, sobre todo, otra persona viviendo dentro.

"Ves la casa cuando ya está instalada y dices: esto es Pinterest puro. Lo has sacado de una foto y no te queda igual."

Copiar el azul de una cocina que te gusta no garantiza que ese azul vaya a funcionar en la tuya.

Para GONarchitects, el color tiene que responder al proyecto igual que responde la distribución o un material. No está ahí porque quedaba bonito en una referencia.

"No es capricho ni nuestro ni de ellos. Es más bien cualificación espacial."

Quizá esa sea la diferencia entre escoger un color y llegar a él.

Cinco años después

Hay una prueba bastante buena para saber si una decisión funcionó: volver años después.

GONarchitects lo hace.

En Series Revisited regresan a algunas de las casas que diseñaron cinco años atrás y las fotografían de nuevo. Ya no son proyectos recién terminados. Son casas vividas, con objetos, rutinas y años encima.

Y hay algo que les llama especialmente la atención.

"Nadie ha pintado lo que decíamos que podían pintar. Están todas, en esencia, iguales."

Quizá porque, cuando el color no parte de una tendencia ni de una referencia guardada en Pinterest, cuesta mucho más cansarse de él.

No se eligió porque tocaba decidir un color.

Se llegó hasta él.