En una vivienda ubicada en Majadahonda, a las afueras de Madrid, el reto consistía en armonizar el carácter brutalista del edificio, por el arquitecto Luis Alfonso Pagán. El resultado es un proyecto que logra esa difícil combinación entre funcionalidad, calidez y sensibilidad por el diseño.

  • La renovación parte de una premisa clara: abrir los espacios comunes para mejorar su conexión y respetar la esencia arquitectónica del edificio. Así, la cocina se abre generosamente al salón comedor, configurando una zona de día amplia, luminosa y flexible. Un pasillo conecta el resto de estancias con una circulación fluida que acompaña el ritmo cotidiano sin interferencias.

    En este escenario, la vida en familia se percibe sin filtros. Los muebles que  están presentes en toda la vivienda establecen un hilo conductor que une los espacios. En la cocina, los frentes en acabado WOOD Roble aportan naturalidad y continuidad visual. Los baños, en LACA Pino, introducen una nota sutilmente colorida. Y los armarios, que combinan LACA Blanco con WOOD Roble, demuestran  la versatilidad de los acabados.

Lejos de ser un espacio estático, esta casa respira flexibilidad. Está pensada para que cada etapa vital encuentre su lugar: desde jugar en la cocina hasta el trabajo desde casa, pasando por los momentos compartidos alrededor de la mesa. La atmósfera que se construye no busca impactar, sino acompañar. Y en ese equilibrio entre lo cotidiano y lo estético, entre lo práctico y lo sensible, reside su autenticidad.

Proyecto:

Alba Illanes

Fotografías:

Sergio Pradana

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