CUBRO

Llegamos a Mercantic un lunes por la mañana, cuando el mercado está cerrado. La primera nave está completamente vacía y el silencio hace que el lugar se sienta distinto. No hay visitantes, no hay ruido de puestos abriendo, solo los muebles esperando.

Nada más entrar conocemos a Pep.

Mercantic ocupa una antigua fábrica de cerámica en Sant Cugat del Vallès y, al recorrerla sin gente, el lugar recuerda un poco a la zona de antigüedades del mercado de las pulgas de París. Pero aquí no hay solo muebles antiguos y brocantes. A medida que avanzamos aparecen espacios inesperados: una librería, una sala de conciertos que parece sacada de Nueva Orleans, pequeños talleres y galerías escondidas entre las naves.

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Pep nos va guiando por el lugar como quien enseña su propia casa. Y en cierto modo lo es. Su abuelo fue el propietario de la fábrica y tanto él como su padre crecieron rodeados de antigüedades, objetos y muebles que pasaban de unas manos a otras. “He jugado entre muebles toda la vida”, nos dice mientras avanzamos hacia el espacio donde expone las piezas de RUIM, el proyecto que hoy dirige.

Es entonces cuando la historia empieza a cobrar sentido.

RUIM , que significa espacio en neerlandés, nace precisamente de esa relación tan cercana con los objetos y con el tiempo que contienen. Entre muebles con décadas de historia, la conversación con Pep acaba derivando en algo más amplio: qué significa realmente diseñar hoy, por qué seguimos volviendo a las piezas del pasado y qué hace que algunos objetos sigan teniendo sentido con el paso del tiempo.

Vintage: más que sostenibilidad

Vintage: más que sostenibilidad

El auge del mobiliario vintage suele asociarse a la sostenibilidad, pero para Pep el fenómeno es más complejo.

“Evidentemente todo esto va de la mano de la conciencia climática. Es absurdo producir a estos niveles y que todo vaya tan rápido. Pero yo no me dedico a esto solo por el cambio climático.”

Para él, el verdadero valor está en lo que las piezas representan.

“Lo interesante del diseño vintage no es solo la estética, sino todo lo que hay detrás: quién lo diseñó, cómo se fabricó, los materiales que se usaron.”

En un contexto donde las tendencias cambian constantemente, los objetos con historia ofrecen algo distinto.

Estamos muy perturbados por las tendencias. Todo va tan deprisa que cuando ves una silla de los años veinte entendemos el trabajo que hay detrás, la idea, la personalidad. Tiene algo vivido.

Qué define un buen espacio

Qué define un buen espacio

El propio nombre de RUIM “espacio” lleva inevitablemente a hablar de interiores. ¿Qué hace que un espacio funcione?

Para Pep, la respuesta es clara: la luz.

“La iluminación es lo más importante de un espacio. Puedes tener el lugar más bonito del mundo, pero si enciendes la típica luz blanca del techo, te cargas el espacio entero.”

En cambio, pequeños cambios pueden transformar completamente una atmósfera.

“Si trabajas con puntos de luz, lámparas bien elegidas o una iluminación cálida, el espacio cambia por completo. La luz puede destruir un lugar o darle belleza.”

La genialidad de lo sencillo

La genialidad de lo sencillo

Cuando se le pide elegir una pieza icónica del diseño, Pep no menciona un objeto espectacular ni exclusivo.

Su elección es mucho más sencilla: el taburete 60 de Alvar Aalto.

“Es un diseño sencillísimo, sin pretensiones, pero genial. Me encanta cómo Aalto trabajaba el material, las curvas, la funcionalidad de que sea apilable.”

La clave está precisamente en esa simplicidad.

Es un objeto que funciona en cualquier sitio. Esa es la genialidad del diseño: que algo tan simple tenga tanta utilidad y tanto impacto.

Diseñar con pasado para pensar el futuro

Diseñar con pasado para pensar el futuro

En el fondo, la conversación vuelve siempre a la misma idea: el diseño no avanza negando el pasado.

“Es un error querer ser solo supermoderno. No puedes crear sin tener en cuenta lo que ha venido antes.”

La innovación, según Pep, surge precisamente de esa mezcla.

“Lo interesante es mezclar lo antiguo con lo actual. Si coges el pasado y lo combinas con lo que está pasando ahora, aparecen cosas nuevas.”

Es una forma de entender el diseño que se aleja tanto de la nostalgia como de la obsesión por la novedad.

Y recuerda que los objetos que realmente importan, los que sobreviven al tiempo siempre tienen algo en común: el diseño siempre ha estado impulsado por la funcionalidad y el uso, y que la convivencia entre lo *vintage* y lo contemporáneo es esencial para el progreso.