Vivir a las afueras de París no es una decisión práctica, es una declaración sobre cómo quieres vivir.

Esta familia lo tuvo claro desde el principio: querían espacio, querían exterior, querían una casa donde los niños pudieran estar fuera mientras alguien cocina dentro y nadie se pierda nada. El jardín no era un extra. Era la razón.

Lo que vino después fue organizar la casa alrededor de eso.

La cocina abre directamente al jardín. Desde la encimera puedes ver a los niños jugar. En verano la puerta está abierta, la mesa se pone fuera y, sin que nadie lo piense, interior y exterior se convierten en la misma cosa. No hay que elegir entre estar en la cocina o estar en el jardín. Los dos espacios funcionan como uno.

  • El WOOD Roble recoge esa lógica. Un material natural y cálido que responde al jardín visible al fondo, que no compite con nada sino que une. La primera decisión de color, el verde oscuro de la cerámica, la tomaron mirando al jardín. El tono de la madera vino después, siguiendo la misma dirección.

    80 m² para una familia con vida, con niños, con cosas. Desde el principio tuvieron claro que necesitaban almacenamiento. Mucho. Pero también tenían claro que no querían una casa que se pareciera llena de armarios. 

    Por eso los armarios altos en blanco se funden con las paredes para aportar luz. El desayunador distribuye el espacio sin cerrarlo. El armario azul del pasillo recorre toda la longitud de la entrada y conecta todas las habitaciones: resuelve el almacenamiento del espacio más difícil de la casa y al mismo tiempo le da carácter. Es el único sitio donde se atrevieron con algo más, y funciona exactamente porque el resto tiene la serenidad suficiente para aguantarlo.

Tienen todo lo que necesitan. Y no se nota: la puerta de la cocina abierta al jardín. La mesa exterior puesta. Alguien preparando algo en la encimera mientras los niños están fuera, visibles desde dentro. El WOOD Roble con la luz de la tarde. 

Lo que imaginaron cuando eligieron vivir aquí, la puerta de la cocina abierta al jardín, la mesa exterior puesta, alguien preparando algo en la encimera mientras los niños están fuera, ahora ocurre cada semana, sin que nadie tenga que organizarlo ni pensarlo.

La casa simplemente lo hace posible.

Proyecto:

La Boucle Decoration · Raphaelle de Mallmann

Fotografías:

Isabela Mayer